La Feria de las Crueldades

 


No sabría decir cómo llegué hasta aquí, más que explicar que una serie de hechos se concatenaron uno tras otro hasta traerme hasta donde me encuentro ahora... al punto de la perdición. Dice un refrán que "pueblo pequeño, infierno grande" y es allí donde me hallo precisamente, en una de esas pailas de infierno que se dan en llamar pueblo pequeño. 


En carnavales llegaba cada año una de esas ferias ambulantes, se instalaba en la calle de arriba, en las afueras del mercado, con sus caravanas desvencijadas, sus perros flacos, su carpa de circo remendada y sus payasos tristes. A mí no me gustaba asistir a un espectáculo tan lamentable pero aún así era inevitable enterarse de los pormenores del mismo pues estaba en boca de todos. 


Sin embargo este año habían añadido una novedad: Una rueda de la fortuna, con la pintura de sus tubos muy brillante, roja y amarilla. La feria abría al público al atardecer. En la "ŕueda" o "estrella" como también le decían, parpadeaban luces rojas con forma de corazones, los niños disfrazados junto a sus padres hacían largas filas para montarse en ella, aunque usaban las mascarillas no se podría decir que respetaran estrictamente el distanciamiento recomendado. Desde la altura se alcanzaba una vista panorámica del pueblito y sus montañas circundantes, seguro sería una fotografía estupenda, así que casi sin querer queriendo me fui acercando. 


A medida que caminaba por la angosta calle que conducía al mercado vi a una de mis vecinas y su niño pequeño entrar en una de las puertas, que permanecía abierta. No pude evitar la curiosidad de asomarme al interior, de donde emanaba una luz amarillenta, las paredes verde agua hacían ver el lugar como una sucia pecera, adentro era como una sala de espera con sillas adosadas a la pared. La muchacha me saludó y me hizo gesto con la mano para que entrara, aún con mis dudas fui hasta donde se encontraba, me dijo que esperaba ser atendida por el "doctor", aunque particularmente no me pareció muy salubre el ambiente. Sin que nadie saliera del "consultorio" ubicado en una segunda planta a la que se accedía por una escalera con baranda metálica, una voz nasal llamó: -Siguiente. 


La infeliz se sobresaltó en el asiento y exclamó: -¡Mi turno!-. Arrastrando por un brazo al niño que se retorcía llorando, entre amenazas susurradas a regañadientes y tropezones logró subir las escalerillas y desapareció tras la puerta que sólo se abrió brevemente para engullirla a ella y al pequeño. Entonces me vi sola en la habitación de abajo, observé cada vez más asqueada que en una esquina se apilaban un montón de trapos, ropa sucia, manchada, con los estampados descoloridos y muy desgastada, con olor a grasa, sudor y orines rancios. Las arcadas acudieron a mi garganta. Descubrí otra puertecilla bajo la escalera, pensando que sería un baño y al no poder contener más las náuseas la empujé con la rodilla para abrirla. No era un baño sino un depósito con estantes y un refrigerador. En las repisas frascos de vidrio contenían vísceras y diversos fetos flotando en líquidos viscosos. La puerta del refrigerador estaba entreabierta y pude ver un cerebro congelado sobre un helado charco de sangre y otras bolsas conteniendo carne. El horror se apoderó de mí superando el ansia de vomitar y salí a la calle desierta, totalmente descompuesta inhalé una profunda bocanada del aire fresco de la noche antes de colocarme nuevamente el tapabocas. 


Los pensamientos se aglutinaban en mi mente a toda velocidad tratando de procesar la información, interrogantes surgiendo sin cesar... ¿Por qué mi vecina había acudido a ese lugar? ¿Y aquel lugar sería una clínica clandestina de abortos? ¿Y los otros órganos? ¿Tráfico humano para transplantes? ¿Canibalismo? ¿Acaso la gente participaba voluntariamente en esa masacre? ¿Qué haría el supuesto doctor si se enteraba de que yo había visto su despensa? Con el estómago aún revuelto fui dando un paso tras otro y así seguí sin enterarme de nada hasta abordar la atracción mecánica. Otro vecino, el dueño de la posada, se subió a mi lado en el último momento. Me dijo con mirada risueña:

- ¡Parecemos un padre y su hija!


Yo asentí condescendiente y sardónica a la vez; el hombre parecía escrutarme minuciosamente haciendo más incómodo el momento. Al llegar a la parte superior saqué el teléfono de mi bolso y tomé la fotografía, en el horizonte aún se distinguían franjas encendidas, más arriba el cielo azul añil asomando las primeras estrellas sobre la silueta de la iglesia y el pueblo como un pesebre tendido a sus pies. Una postal muy turística, tal y como me la había imaginado.




Arte: Harkalya





Alter Ego

 



Por: Koral García Delgado @harkalya

Co-autor: Alter Ego game app


Dedicado a mi querida Arlenis Olivero, agradeciendo por darme cita con mi bailarina en El Camino del Artista*.




Pinky entró en su camerino del cabaret, se sentó en el taburete y se descalzó las altas botas de patente charol color fucsia, a continuación se despojó de las abundantes propinas sobre el peinador y dejó su estola de plumas guindada en el perchero. Se desvistió con gracia felina, desabrochando su corset cuidadosamente y lo colocó junto con las pantaletas, el ceñidor y las medias en el cesto de la ropa sucia. Limpió su rostro de maquillaje y tomó una ducha. Detestaba el olor del bar impregnado en su cabello y su ropa, pero amaba los lujos y la sensación de ser deseada. Algún día cambiaría de vida, pero no hoy.

Con la toalla aún enrollada en su cabeza como un turbante, tomó asiento y contó el dinero de las propinas, mil doscientos veintidós dólares con veinticinco centavos. Una buena noche para ser domingo, o más bien lunes, si consideraba la hora. Abrió la cajita de música y le dio cuerda, la pequeña bailarina empezó a girar al ritmo de la conocida lullaby mientras acomodaba los billetes en el compartimiento secreto. La música despertó la nostalgia por su infancia y le arrancó un bostezo. ¿Quedaba algo de esa dulce niña en la mujer que ahora se reflejaba en el espejo? 

Se sentía demasiado cansada para regresar a casa a esa hora de la madrugada, a una casa vacía donde nadie la esperaba, a una casa sin calor de hogar; además no sería prudente -con todas esas noticias sobre violaciones, feminicidios y tantas atrocidades que se leían en los medios últimamente, sólo de pensarlo sintió como la ansiedad le tensaba los músculos, no tenía ningunas ganas de poner a prueba sus lecciones marciales de defensa personal. En cambio prefirió tomar uno de sus libros del pequeño estante a su espalda y recostarse a leer esperando hasta el amanecer en el chaise longe. Sus finos dedos se deslizaron por los lomos de sus silenciosos amigos... De tín marín... Hesse, Camus, Dostoyevsky, Kafka, Saint Exupery, Poe, Chejov... El Primer Amor, de Iván Turgenev... cerró los ojos y abrió una página al azar, la número 75:

"La sensación de beatitud cual experimenté en aquel entonces no se ha repetido nunca en mi vida. Se colgó como un dulce dolor en todos mis miembros y se expulsa finalmente en vueltas raptadas y exclamaciones. Como un asunto de hecho, yo era aún una criatura..."

Lo devolvió a su lugar, un sabor agridulce pasando grueso por su garganta, destacando la oquedad creciente que oprime en su pecho y optó entonces por su favorito invicto de todos los tiempos: Alicia En El País De Las Maravillas de Lewis Caroll. Muchos lo consideran un libro infantil, pero no ella. Después de todo, ¿cuántos de quienes lo han leído han seguido realmente al conejo blanco? ¿Cuántos han caído por su agujero y llegado al otro lado? "El camino se guía a sí mismo"... 

En algún momento debió quedarse dormida porque de repente se encontró frente a todos esos rostros pétros y una voz metálica repitiéndose sin cesar: ¿Quién eres? ¿Quién eres? ¿Qué quieres? Pero por ningún lado se veía la simpática y narcótica oruga. No había fiestas de té ni rosas pintadas. Sólo una calle interminable repleta de los rostros grises y severos que la miran con reproche, que fruncen el ceño con disgusto, que niegan censurando con reprobación. Y ella en el medio dando vueltas como la bailarina de la caja de música, con su leotardo y su tutú, sin saber qué contestar, sólo girando sin sentido pero con ritmo, marcando compases de polka con sus brazos como agujas de un reloj, mientras sus pies van de la primera a la tercera posición y plies-demiplies-grandplies... una y otra vez... una y otra vez... una y otra vez. Todo está bien, todo está bien, todo va a estar simplemente bien, repito en mi cabeza, tratando de evitar las sensaciones desagradables que me embargan, el temor a tropezar, las zapatillas desgastadas que maltratan los pies con su punta de yeso, el moño apretado sobre la coronilla halando desde las sienes que me hace doler la cabeza y no me deja pensar. 

¿Quién soy? ¿Es que tengo que ser "alguien"? ¿Acaso no puedo ser solamente yo misma? No lo sé, a ciencia cierta, no lo sé... soy un alma errante en los designios del Cosmos, un anhelo ancestral perdido entre suspiros de amores imposibles e insatisfechos, un espejo roto cuyos fragmentos persisten en su voluntad de reflejar... ¿Que qué quiero? Sólo quiero estar en paz, lo que sea que eso signifique... traspasar el conflicto latente de un optimismo obsesivo, la fijación de una certeza en el teatro de la incertidumbre donde la negatividad me ofende con su repulsiva fealdad... Danzar o quizas volar, flotar, entregarme hasta disolverme en el absoluto, hasta que sólo quede una sonrisa de luna creciente suspendida como un recuerdo efímero en el oscuro telón al fondo del escenario que es el mundo, hasta que aquella añorada inocencia regrese y se instale, sin desaparecer jamás...




*Libro El Camino Del Artista, de la autora Julia Cameron.

Arte: Harkalya 

Cantos de Sirena





Por: Koral García Delgado @harkalya y Jorge Carrerá


La luz del sol entrando por el pequeño espacio entre la cortina y el dintel de la ventana le dio directamente en los ojos, ella somnolienta los abre con lentitud, arruga el entrecejo… en su memoria aún frescas las imágenes de un mundo extraño, azul y líquido, resuenan, intenta recordar ese sueño recurrente, donde es "alguien", donde es reconocida, donde es regia.

Un bebé llora a su lado, ella lo toma en sus brazos y lo amamanta con el amor infinito de una madre, lo observa embelesada mientras alivia la turgencia de sus pechos; la mañana aunque soleada se siente fría, como todas las mañanas en esta urbe de ladrillo, en este laberinto miserable. Se levanta por fin y entre atender al niño, asearse y medio poner en orden la cama y la ropa para lavar en el lavadero comunal, revisa su bolso de mano y sale corriendo de su habitación de la pensión dejando la puerta bien cerrada.

-Seño Maltilde, Buenos días, dice con voz sonora.
-Mijita se le hizo tarde otra vez, muestre este muchacho para acá.
-Seño Matilde mañana le pago lo de la pieza, no se preocupe oyó?
-Bueno mijita, pero sin falta porque Rubén se molesta.

-Noo doña Matilde yo le cumplo, no le diga a don Ruben. Hasta luego doña Matilde.
-Bueno mija, venga temprano que este chino suyo da mucho trabajo.
-En la tarde nos vemos.
Miladys sale corriendo de la pensión a la estación del bus, al llegar las filas interminables como siempre, la gente abarrota la estación. Con parsimonia los pasajeros van entrando en los buses de manera desordenada, el roce con las otras personas, cuidar la cartera, el agobiante transporte público, entre empujones y pisotones logra acomodarse en un puesto libre de la parte de atrás del bus cuando éste comienza su lento transitar.

Los olores, el ambiente, el sonido rítmico del motor, hacen que cierre sus ojos. el sueño toma el control, su cerebro se desplaza al otro mundo. Otra vez a ese mundo azul hermoso, otra vez esa sensación de ser amada y respetada, plena...

Una pequeña joven de piel dorada en túnica blanca se le acerca con un ánfora.

-Mi señora, su baño está listo. 
 
-Voy, ¿qué ha pasado con los hipocampos del establo imperial? ¿Los lograron controlar?

-No lo sé, mi señora cuando usted llegó anoche estaban aún buscando las almejas para eso.

-Ahora que me acicale, vas a buscar al Comodoro Superior, que venga a mí.

-Sí, mi señora.

En el mismo momento en que se despoja de su vestimenta y se introduce en la tina humeante extendiendo su larga cola escamada en el agua tibia, el bus frena, Miladys choca la cabeza contra el cristal, su frente perlada en sudor, abre los ojos, toca sus pertenencias instintivamente, respira aliviada y mira hacia afuera tratando de ubicarse, aún falta una hora de viaje aproximadamente, vuelve a cerrar los ojos.

Quiere volver allí, al perfecto mundo amplio y azul, a su verdadero hogar, a Su Reino, pero esta vez no lo logra. Algo lo impide, algo simplemente no está bien. La tela áspera de la ropa del pasajero a su lado la incomoda. Su sudor es agrio, molesto, destila un rancio tufillo de alcohol, totalmente antónimo de ese lugar ahora inalcanzable, el hombre se explaya en el asiento invadiendo su espacio, la observa con lascivia y se relame los labios sonriendo vulgar. Con la mano izquierda disimuladamente él le toca la rodilla, ella se sobresalta, se acomoda la falda e intenta apartarse pero el tipo persiste, ella intenta arrinconarse pero el vaivén del bus ocasiona que las piernas se froten, lentamente el asco de Miladys se va transformando en rabia al percibir de reojo que el hombre tiene una erección, que ha introducido su otra mano en el bolsillo de su pantalón y casi con descaro se masturba aunque ella lo esquivara.

Nadie más parece percatarse o no les importa, quizás prefieren que sea ella quien lo sufra, quizas incluso disfruten con complicidad y morbo de su pequeña desgracia. La respiración del hombre se hace más agitada, Miladys revisa su cartera y su tacto la encuentra, la navaja plegable que hace tantos años le regaló su padre. Observa otra vez por la ventana, ya no falta tanto para su parada, se levanta y aprieta el botón que indica al chofer que se detenga. Una cuadra más y estará liberada.

El hombre le agarra una nalga, su corazón da un vuelco, cierra los ojos, piensa en su niño, piensa en el mundo azul, en el ánfora de aceites esenciales, en el jardín de algas, el bus frena y se detiene, Miladys finge tropezar cayendo de lleno sobre el troglodita y se afinca con una palma en su pecho y la otra mano en sus costillas, clavando hasta el fondo y retorciendo la cuchilla de la navaja, se acerca a su oído y le susurra "jo'eputa espero bien lo hayas gozado", rápidamente la pliega y envuelve en el pañuelo rojo con el que enfundaba el mango, se endereza y aparta, aferrando su cartera, abriéndose paso entre la gente hasta la puerta, con su voz cantarina de sirena entonando: "disculpe, con permiso, 'ñor por favor, con permisito, gracias", y así se baja del bus, con una sonrisa azorada, dejando allí al hombre sin aliento, con ojos desorbitados, sintiendo como escapan de él a la vez sin poder evitarlo su asesina, su semen y su sangre.




Arte: Harkalya 

Belle Epoque

 


Por: Koral García Delgado @harkalya 

Corría el mes de noviembre del año 2002. Por aquellos días tenía veinticinco años, a punto de cumplir los veintiséis. Unos meses atrás había renunciado a mi prestigioso empleo en un canal de televisión para tomar un puesto de reportera capitalina para un diario del interior cubriendo las fuentes de cultura e institucionales, entre otras razones porque me permitía viajar con los gastos cubiertos a la ciudad donde residía la tutora de mi tesis de grado, pagaba mejor y me dejaba mucho más tiempo libre, entre otros privilegios que fui descubriendo con el pasar de los días, tales como los pases de prensa a los eventos, las muestras promocionales de todos los productos patrocinantes, las degustaciones y los brindis... Un trabajo de ensueño para cualquier intelectual pero que lamentablemente no me duró mucho, ya que turbulencias políticas amenazaron la economía, el periódico efectuó una masiva reducción de personal y me dejó cesante apenas tres meses después. 

Muchas interrogantes pasaban por mi cabeza... ¿Había sido demasiado bueno para ser verdad? ¿Cómo pagaría las cuentas del próximo mes sin pedirle dinero a mi madre? ¿Me había precipitado al tomar la decisión de abandonar la seguridad anterior o simplemente había sufrido un golpe de mala suerte? ¿Habría alguna voluntad superior moviendo los hilos del destino o había cometido un craso error? No podría asegurarlo, aunque esto último era lo que más me repetían sin cesar mis familiares y allegados. Mis colegas del canal me decían que mi cargo continuaba vacante, que era posible que me reengancharan si lo pedía por las buenas, como la hija pródiga, si volvía arrepentida y le imploraba a la gerente. Pero yo me había negado, no quería dar marcha atrás aunque eso significara andar "matando tigres"* a destajo para poder pagar la renta y mantenerme. No sé decir si era por orgullo, soberbia o la sed de libertad lo que me motivaba, pero ya no me veía a mí misma otra vez todos los días encerrada meticulosamente en un minúsculo cubículo de 8am a 6pm además de las jornadas extra en el estudio del día de grabación del programa, vistiendo de manera incómoda y atendiendo las exigencias cada vez más absurdas de la directiva: "muchachas, deben venir maquilladas, no con la cara simple y el cabello recogido o secado de peluquería", "sólo pueden salir a almorzar de la oficina al cafetín del canal", "no te coloques una flor natural en la cabeza", "no uses ropa de colores vivos y estampados"... ¡Qué para mí sonaban como "no camines, no mires pa' los la'os", "no te muevas, no pienses", "no respires"! Definitivamente no podía regresar allí, para mí eso no era vivir sino sufrir cada día una muerte a cuentagotas.

Fue así como entre una cosa y otra acepté hacer de bartender en el local de Ricardo. Quedaba en Bello Monte, tenía decoraciones art-deco, los asientos tapizados en terciopelo rojo y era un clásico de la fauna nocturna. Se trabajaba de miércoles a sábado, entrando a las 9pm y saliendo a las 6am. Como siempre he sido un búho me pareció bien. Como me gustaba rumbear allí me pareció bien. Como estaba desempleada me pareció bien. Como nunca le he tenido miedo al trabajo me pareció bien. Después de todo, la paga semanal superaba con creces el salario mensual de mis dos empleos anteriores, sin contar las propinas, y sólo sería por un mes, para hacerle la suplencia mientras su bartender habitual estaba de vacaciones. 

Pero no fue una "bella época" para mí. A principios de ese año había terminado la relación de varios años con mi novio, "el amor de mi vida", una relación tóxica y telenovelesca, pletórica, aderezada de celos, infidelidades, peleas y reconciliaciones apasionadas. Seguíamos saliendo esporádicamente, en realidad no terminábamos de superar la ruptura y seguíamos bastante apegados. Entonces tuve un retraso menstrual pero dadas las circunstancias dudaba en comunicárselo a él, era tan loco, tan impulsivo e impredecible, no tenía idea de cómo reaccionaría, ya habíamos conversado lo mucho que temíamos ese escenario y ahora ni siquiera estábamos juntos del todo como antes. No sabía qué hacer... ¿Me creería? ¿Me apoyaría? ¿Se desentendería?

Lunes: lo primero sería comprobar lo obvio, en el laboratorio me tomaron una muestra de sangre y me dijeron que volviera en media hora por los resultados, de las medias horas más largas que me ha tocado vivir... "Positivo débil" decía el papel. - Oye ¿cómo es esto de + débil?, ¿qué significa? Porque o es sí o es no ahh, ¡no se puede estar medio embarazada! le dije a la amable secretaria que me entregó el examen. Y ella sonriendo ante mi ocurrencia: - Significa que tienes muy poco tiempo, apenas un par de semanas pues la presencia de la hormona es débil en tu sangre. -Mmmmmm... Martes: Me quedé tumbada mirando el techo todo el día y parte de la noche. Miércoles: Diligencias diurnas, hacer las compras, arreglarme e ir a trabajar, qué remedio. Jueves: Dormir todo el día, levantarme, arreglarme e ir a trabajar, Dios, mi vida se volvió un desastre. Viernes: Más de lo mismo pero viernes, así que al carajo todo. Sábado: Esta jornada y listo por la semana. Domingo, lunes, martes y otra vez miércoles. El tiempo vuela y usa patines para agarrar más impulso. 

Miércoles, mi cumpleaños y la última semana en el bar. Llegué temprano después de pasear un rato por Sabana Grande y comer un helado en el Mc Donalds, saludé a los presentes y me senté en uno de los sofás a dibujar un rato antes de que comenzara mi turno, los muchachos apilaban las gaveras de cerveza en el depósito para aprovisionar las barras, el moreno Axel limpiaba la máquina del café expreso. Al rato llegó Iván, y nos incorporamos al ambiente electrónico, poco después empezaron a llegar los clientes, básicamente todo consistía en sacar birras del frigorífico, que a partir de la medianoche implicaba flexionar la cadera y sumergirse de cabeza remojando hasta los codos entre el aguahielo hasta dar con las botellas, eran pocos los que pedían tragos o cocteles, algún que otro galán de levante con sus jevitas sifrinas, o los grupos de gays que pedían con aplausos el show de malabarismos con botellas, Iván el protagonista mientras yo bailoteando medio sugerente a su lado, para disimular mi torpeza en tales maromas, más aún tratándose de objetos de vidrio.

Pero súbitamente el mundo se detuvo, un corrientazo que me atraviesa la columna y mis piernas que ceden, me sostengo entre el mostrador de los licores y el frigorífico, las caras a mi alrededor distorsionadas, contorsionadas, grotescas, un dolor inédito, una pesada ausencia, un horror cálido a ritmo de drum and bass, húmedo y pegajoso deslizándose abundante en fases estroboscópicas desde los pliegues de mi intimidad, el humo nauseabundo casi palpable de tan espeso... No hubo nada que decir, nada que decidir, se había ido. Nigredo, el niño del Vacío con la maldición de la sangre. El atanor fue encendido y el viaje alquímico comenzó.









*Nota de la Autora: "Matar tigres" se dice en el argot venezolano al hecho de hacer breves y diferentes trabajos temporales o informales.


Arte: Harkalya 

Inolvidable navidad


 


Por: Koral García Delgado @harkalya 


Era 24 de diciembre, una fecha emotiva sin lugar a dudas, para muchos motivo de festejos y celebraciones pero para la doctora Yolanda era causa de desazón. Le había tocado estar de guardia en el Hospital esa noche, pero no era eso lo que le preocupaba, después de todo sus compañeros eran su segunda familia y una festividad con ellos hacía que fuera más llevadera la jornada, aún así su mente estaba en otra parte; junto a su bonita hija adolescente que lo pasaría donde los vecinos para no estar sola en casa. Sacó el teléfono celular del bolsillo de su bata, revisó el buzón, sólo felicitaciones de los familiares y amigos; ahora todos lejanos. Algunas enfermeras jugaban a las cartas en el cuarto del personal mientras en la cocina otras colaboraban con las cocineras e improvisaban un convite navideño con los aportes de cada uno ,más colaboraciones de familiares acompañantes de los pocos pacientes que dormían en el área de observación. Como decían por ahí: una "cena de traje".

Era un pueblo tranquilo, no se esperaba ninguna novedad, las grandes reuniones prohibidas por la pandemia, los comercios y licorerías cerrados desde temprano en la tarde, no habría peleas de borrachos en la calle, ni mujeres celosas desgreñándose con las mozas por culpa de sus maridos, no habría cornetas escupiendo regguetón a alto volumen en la madrugada; durante la cuarentena todo estaba como anestesiado, el ritmo de la vida ralentizado a su mínima expresión; no, no se esperaba que ocurriera una emergencia y mucho menos varias... eso es lo que tienen de curiosas las emergencias, nadie las espera, ni siquiera las personas capacitadas especialmente para afrontarlas... 

Cuando la ambulancia llegó sonando la sirena, rápidamente se estacionó, los diligentes rescatistas abrieron las compuertas y uno de ellos sacó la camilla, el corazón de la doctora dio un vuelco, lo que llamarían un pálpito, pero su impecable sentido del deber se impuso en el momento y se abstuvo de dar otra mirada a la pantalla que se encendía intermitente, en consonancia con las lucecitas del árbol navideño parpadeando en el pasillo, en consonancia con las luces giratorias del vehículo parpadeando en el estacionamiento.

El paciente masculino de 49 años sufrió crisis respiratoria dice la ficha de traslado, que los familiares ya vienen en camino desde otra ciudad, que nadie lo acompaña, que pidió ayuda por teléfono le informa el paramédico mientras ella rellena el formulario correspondiente como jefa de la guardia. Un tipo joven, pensó, bien parecido, de complexión atlética. Entrega la planilla firmada, observa el reloj de pared, hora de ingreso: 11:11 pm. "La hora mágica" pensó, para inmediatamente autocensurarse desde su más científica racionalidad. "¿Qué dirían de su sanidad mental si supieran que no sólo oía múltiples voces en su cabeza sino que además vivían peleándose entre sí la mayor parte del tiempo?". La autocensura también evaporó ese pensamiento antes de que se desatara el interminable diálogo interno y se concentró en dirigir y supervisar los procedimientos del ingreso. "Dios, cómo detesto ese lenguaje administrativo, impersonal, burocrático, mecánico", suspiró para sí. Cuando estabilizaron al hombre se reunieron en el comedor y compartieron, incluso apareció una botella de sangría para mejorar los ánimos con un brindis -¡Por la Esperanza, la que nunca muere! - dijo un joven pasante -¡Salud! Por la Esperanza! Por la Navidad! Por el Niño Jesús! Por la Familia! Por todo, por nada, siguieron brindando hasta pasada la medianoche. Cuando los familiares de "Nené" llegaron en la mañana siguiente él ya no estaba en este mundo. El equipo médico se observaba culpable. No se atrevían a mirar a los padres a los ojos, nadie explicó, se hizo lo máximo posible dijeron y los ojos rojos y vidriosos parecían llorar, parecían condolerse, parecían compungidos, no beodos, Nené tenía cáncer, era normal que colapsara, los señores se alegraban de que al menos no hubiera muerto solo decían y la culpa se atascaba en alguna garganta que se retiraba discretamente a evacuar sus excesos. 

En la madrugada ingresó otra paciente, femenina de 72 años. Un infarto durante el traslado. Nada que hacer más allá del ingreso en la morgue y el papeleo. Nada que hacer con la hija y el nieto que lloraban desconsolados en la sala de espera. Nada que hacer hasta que volvieran a incorporarse el lunes siguiente los de las autopsias y se coordinara con las crematorias para proceder con el cadáver. La occisa. Qué fea palabra. Quizás debió haber sido poeta o artista, o cantante, bailarina, empresaria, no sé, cualquier cosa y no dedicarse a la medicina. No dedicarse a esta frialdad de quirófano que se va colando en el alma, no dedicarse a esta esterilidad de instrumentos que extirpa los sueños para desecharlos entre gasas, algodones y jeringas usadas. Sus ojos se llenaron de lágrimas, Yolanda terminó su guardia con un peso en el pecho, se duchó y cambió en el baño del hospital y regresó a su casa. Cuando abrió la puerta, su preciosa hija colgaba girando como una bambalina en el medio de la sala. El grito desgarrador se confundió con el canto de los gallos.



Arte: Harkalya 

Ecos del Valhalla

 



Por: Koral García Delgado @harkalya y David Meire 
*Troblemaker Midelfinger*

Cuando los antiguos Dioses fueron desterrados de la adoración humana se dedicaron a recorrer las geografías terrenales bajo las más diversas apariencias, esto ha ocurrido desde la Edad Media, incluso en la época contemporánea, o quizás justamente este turismo sobrenatural se haya llevado a cabo con más frecuencia desde los albores del milenio, cuando se adelgazaron los velos y las grietas en el tejido de los mundos se acentuaron, creando una proliferación de zonas ínter y agujeros de gusano... Como en todos los tiempos críticos, surgen visionarios y pitonisas que pregonan los vientos de cambio, pero son pocos los que finalmente atienden el llamado, entre estos siempre los niños y jóvenes resultan más receptivos a la prístina energía emanada por las deidades...

Hacía calor, en la isla siempre hacía calor, especialmente al mediodía hacía mucho calor, un calor bochornoso, caribeño, cargado de salitre y humedad. A la salida del liceo los muchachos se iban agrupando a lo largo de la calle y allí, en medio, erguido, vestido de negro, con media cabeza rapada y una cresta de rizos amarillo fuego, ese extraño de ojos verde esmeralda repartiendo volantes de un concierto de rock. A mi amiga Cristina le gustaba, asi que nos acercamos y recibimos el papelito. Era viernes. Nos miramos cómplices, allí estaríamos. 

Y allí estábamos. En medio de la olla, aspirando el vapor del caos tropical, brincando, saltando, descargando... las valkyrias mezcladas en la multitud exaltando los ánimos, los gritos del hijo de Odín mientras desgarraba su guitarra, señalando al cielo, clamando, exclamando, invocando:

🎶
《Ninfa del viento 
muéstrame tu piel
dame en un beso
una muestra 
de tu poder
desnuda en las rocas
tu cuerpo
y deja que las olas
rompan en él...

("Déjate llevar" susurran invisibles voces en el humo narcótico)

🎶
deja que las olas
rompan en tu cuerpo
mientras bajo al abismo
de los infiernos 
hablaré con los dioses
en su morada
tramitando el traspaso
de tu alma
🎶
de tu alma inmortal 
para mí...

("Así sea, mein lieb, así sea" afirmaban incorpóreas presencias flotando entre los danzantes, intuitivamente ávidos del ícor sagrado)

🎶
y en tu viaje 
a otros cuerpos
voy tras de ti
a través del tiempo
en tu viaje
a otras vidas 
siempre recuerdas 
que me querías...

("Te queremos, los queremos, nuestros niños, nuestros hijos, nuestros pequeños monstruos, los pequeños filamentos de estrella, nuestras huellas de Midgard, aquí están, aquí están"... las manos invisibles acariciando a los elegidos, entre los sudorosos adolescentes que sacudían sus cabezas al compás, ellas reconocían a las semillas de cristal, reconocían la furia y el rigor, reconocían los mapas celestes grabados en las pecas de sus espaldas, las constelaciones en los lunares, sus ojos contenían trazos de sol y profundidades de abismo y estaban allí, en ese absurdo ritual, totalmente entregados a poderes desconocidos, desbordados de vida, infinitos en su efímero instante de eternidad)

🎶
me querías 
para ti...

(Te quiero, te quiero, siempre te querré, pedazo de cielo, escúchame, no es locura, no es locura, aún te quiero, aquí, en el Salón de las Mil Columnas, sobre pieles de lobo, te espero, te espero)

🎶
ninfa del viento
hoy quiero entrar
a esa parte de ti
que no has de mostrar
izaré tu estandarte
en mil batallas
ofrendando mi alma
para hacerme
inmortal 
🎶
hacerme inmortal
para ti...

("Recuerda, recuerda, ya eres inmortal" decían las voces de otro mundo en sus oídos y ellos sacudían sus cabezas, empapados de sudor, los vikingos, los poetas y los chamanes, los sátiros y las ondinas, todos los rebeldes bailando, embriagados de sus propias hormonas y de otras sustancias -unas lícitas y otras no tanto-, algunos chocando con violencia entre sí, enajenados, empujando una energía que los confundía y sobrepasaba, las runas mágicas despertando a las bestias dormidas en los cimientos del laberinto con los clamores de su resonancia)

🎶
y en tu viaje 
a otros cuerpos
voy tras de ti
a través del tiempo
en tu viaje
a otras vidas 
siempre recuerdas 
que me querías 
🎶
me querías 
para ti》

Y entonces de la nada, surge un soplete, un lanzallamas que escupe su fuego intensamente dirigido desde el escenario hacia el público y desde atrás, desde la parte superior de las gradas, mangueras de presión vomitan furiosas sus chorros de agua como lenguas lascivas y quedamos atrapadas en medio de esas dos fuerzas colosales de los elementos, veo a mi amiga aterrorizada, su cabello chamuscado; hay gritos, confusión, afuera se escucha la sirena de una patrulla, también una ambulancia, sus luces azules y rojas se suman al espectáculo de la locura. Todos corren. Pero yo me quedé. El tiempo se detuvo como una epifanía y pude observar los arcanos antes de que se marcharan por una pequeña puerta junto al escenario. 

Al final de la comitiva, un juglar con una lira en su mano derecha y un laúd en su espalda acompañado de una elegante pantera negra me invitó a seguirlos, no pude resistir. Desde entonces lo hago. Aún hoy estoy vagando salvaje, quizás sin rumbo, por las ramas de Yssildur. He llegado muy alto.





Arte: Harkalya
Canción: "VALHALLA "
Caos Nacional/ David Meire

También lo puedes lerr en Wattpad 


Redención

 


Por: Koral García Delgado @harkalya y Paola Medina.

Sobre la mesa una vela ardía con doble cabo, afuera llovía a cántaros, la bruja atizaba el fuego de la estufa, le habría gustado encender la chimenea en una noche tan inclemente pero la leña se había humedecido y ahora sólo le quedaban estas pequeñas astillas secas para preparar el brebaje. El viento golpeaba la puerta y azotaba las copas de los árboles. Un nombre era susurrado insistentemente por los Elementales. No pudo ignorar el aviso, colocó una tapa en el caldero y se dispuso a comunicarse con los espíritus. 

La bruja se sentó frente a la vela y colocó una copa de cristal con agua de manantial, musitó palabras inaudibles y observó con atención la escena que se mostraba en la superficie del líquido...

En la habitación del olvido la pequeña golondrina quedó sola, atrapada en una jaula, sin ayuda y sin suspiros, nadie tuvo piedad de ella cuando la encerraron; sintió que todos la odiaban en ese lugar, que el mundo la odiaba tanto como ella se estaba odiando a sí misma. Sus alas no volaban, no la sostenían, se desplomaban ante el más mínimo tropiezo con los barrotes de hierro, se encontraba sola y vacía, pobre cosita lamentable e insignificante.

En ese cuarto lloraba largas noches y su herida jamás sanaba pues cada día los crueles hacían turno para entrar y contemplar su sufrimiento, metiendo sus manos grotescas por el diminuto espacio de la puerta y arrancando sus plumas a pellizcos entre imprecaciones y carcajadas. No sólo su cuerpo sino también su corazón estaba herido, contaminado, lleno de rencor. Quería marcharse, sin mirar atrás, irse y nunca volver pero esas pesadas cadenas que la aprisionan no le permiten descansar, reponerse, soñar... Se siente inútil, incapaz de perdonar. Que ese rostro de pesadilla aparezca con recurrencia en sus pensamientos no la ayuda. ¿Acaso nunca lo podrá olvidar?

Una vez el amor tocó a su puerta pero ella sólo siguió allí llorando, no se pudo enamorar, apenas intentó escapar de ese sucio mundo pero cuando se creyó en libertad las espinas de rosa la apuñalaron, quedando tan lastimada de dolor y humillación, segura de que nunca encontraría la felicidad... Recordó cuando de niña jugaba a ser grande y ahora que por fin lo era sólo quiere morir pues nada encuentra que la haga ni un poco feliz... llenando sus ojos de lágrimas una vez más, se resignó a su vida, su derrota y su esclavitud. No ha sanado, nada la ha sanado, pero anhela que algo lo haga, espera el bálsamo que le permitirá algún día elevarse de nuevo y volver a entregarse al cielo en completo éxtasis. 

La oscura plegaria fue escuchada. Samkiel emerge en toda su pasión, el fuego purificador del Juicio Final ha llegado trayendo el ansiado Día de la Redención. Teniendo en cuenta ese olor a sol que se apagó pero que sin embargo siempre se mantiene ahí, como el sutil aroma de una flor marchita en un jarrón, la jaula abierta se balancea vacía en una habitación sin ventanas. La bruja, satisfecha por su intervención sopló apagando la vela, derramó el agua de la copa sobre su cabeza, se levantó y continuó con su preparación como si nada.


Arte: Harkalya 

Este cuento también lo puedes leer en Wattpad:

https://my.w.tt/hjd433m60bb

El Mapa de Lola

 


 


Por: Koral García Delgado @harkalya 

“La sonrisa es la llave mágica para muchos cofres herméticos” 

Hola, me llamo Goti, soy un tritón y tengo muchos amigos en todas partes del mundo, pero mis aguas preferidas son las del Mar de Barentz, donde resido. La historia que referiré ocurrió muy lejos de aquí, en cálidas aguas tropicales, pero es fidedigna, pues la supe de uno de los descendientes de su protagonista.

Lola Concha era una muchacha de buena familia, de ascendencia mantuana, pero a ella las convenciones sociales no se le daban muy bien que dijéramos. Su nombre de bautismo era Dolores Concepción, pero su trato era tan espontáneo y desenfadado que todos, hasta sus muy cristianos padres  la llamaban por su apócope. Siempre se mostró muy despierta y vivaracha, quizás incluso más de lo conveniente; a temprana edad se interesó en los comercios de su padre y trabó amistad con toda clase de personas en el puerto.

Este comportamiento no tardó en ser mal visto por las comadronas del pueblo, pero Lola Concha lejos de someterse a los cánones aceptados para las señoritas, se volvió cada vez más desafiante: Se cortó y tiñó el cabello, enfundó pantalones y mascó tabaco. La madre estaba horrorizada, pero su padre se divertía con sus ocurrencias y decía que Lola era como un hijo varón. No obstante sus extravagantes maneras, Lola Concha era una joven muy agraciada, de fino talle, cabello castaño y ojos grises claros y profundos.

Tales dones le ganaron la simpatía de muchos viajeros que competían por su amor y constantemente la obsequiaban con presentes de tierras remotas y hasta reliquias familiares. Lola aceptaba los regalos con cortesía sin demostrar preferencia por algún pretendiente. Al despuntar la mayoría de edad su tesoro secreto era considerable, pero la discreción en los lujos que se permitía la familia no despertaba sospechas de los valores acumulados.

Perlas de diversos tonos, formas y tamaños, piedras preciosas y cristales variados, lencerías de seda, tejidos tradicionales, collares, cadenas, anillos, dijes, brazaletes, relojes, pulseras, manuscritos antiguos, cartas de navegación, títulos de propiedades… La colección de Lola Concha era de lo más variopinta. Grandes baúles ocupaban más de la mitad de su habitación.

Así fue que un día, ayudada por su padre, Lola adquirió una embarcación y llevándose su caudal partió a recorrer el mundo. Tres de sus primos se enrolaron en su tripulación y también un tímido muchacho llamado Jesús, hijo de unos artesanos franceses que vivían en las afueras. Llevaban también cargamento de mercancías consistente en productos y frutos de las regiones tropicales, tan apreciados por los conocedores sibaritas del viejo continente.

Donde quiera que hacían tierra el carisma y la belleza de Lola Concha despertaban admiración, cosechando tributos de los galanes, tanto mozos como maduros, pero el corazón de la joven parecía estar cerrado por un sortilegio.

Tras un par de años Lola volvió a su tierra natal, reportó prósperos dividendos a su padre y trajo muchas finezas de tierras lejanas con las cuales comerciar con grande ganancia, garantizando estabilidad con su retorno. ¡Sus padres lloraban de contento!

Otra noticia los alegró aún más: Lola estaba encinta. Solicitaba su bendición para contraer nupcias con el buen Jesús, de quien se había enamorado durante la travesía. La celebración de la boda fue íntima y sencilla. Lola y Jesús mantuvieron activos los negocios familiares, fueron los progenitores de una numerosa prole con larga descendencia y murieron tranquilos al cabo de una longeva existencia.

Nada sabían sus hijos y nietos de las aventuras que unieran a esta pareja en su viaje inicial ni de la fortuna que la pintoresca “Mamá Lola” – como solían llamarla los nietos- reuniera gracias a su belleza.

Sólo conocieron el secreto una noche de Navidad, al abrir un baúl que siempre estuviera bajo llave; junto a documentos, joyas, armas y retratos, la bitácora y el mapa de la Capitana Lola Concha surgían del fondo doble. Los cinco navegantes habían guardado silencio absoluto sobre los pormenores de aquel viaje y aunque navegaron muchas veces más a  lo largo de su vida nunca experimentaron nada igual.

La familia no podía creer en los relatos de fábula que la delicada caligrafía de Mamá Lola construía para ellos. Después de mucho deliberar cinco de los nietos se armaron de valor y se hicieron al mar con el mapa y la bitácora como guías, dispuestos a encontrar el escondite de su legado secreto, el tesoro de la Capitana Lola Concha, bucanera encantadora que asoló el Caribe durante dos años burlando todas las autoridades.



Arte: Harkalya
Este relato también lo puedes leer en Wattpad 

Kendaka




Por Koral García Delgado (@harkalya)


Mucha gente podría preguntarse por el origen de la palabra o título nobiliario de "kendaka", un vocablo africano que traduce como "reina", bueno, en realidad sabemos que es poca gente la que se cuestiona por el origen de las cosas y menos aún por el de las palabras, pero para esos pocos que puedan llegar a interesarse, resulta que la etimología más acertada del título emergió desde hace más de cuatro milenios, específicamente durante la dinastía Kush.

Sucedió en el Antiguo Reino de Kush, al sur de los valles egipcios del Nilo, que abarcaba lo que hoy conocemos como el territorio de Sudán, cuando la Gran Reina de Nubia, capital del Ubuntu, la Sagrada Señora Amani Rina ostentó el título de Kandakat, Reina entre Reinas o Emperatriz Madre.

Los Bárbaros amenazaban la región y los fértiles valles perdían su frescura. Los enormes baobabs de los ancestros caían para complacer la construcción de sus caprichosos edificios y embarcaciones. Desolación y muerte, hambre y sequía seguían a su paso. El Círculo de Mujeres fue convocado. La Madre Watari, la más anciana, tomó la palabra:

- Hermanas de la Sangre, la Madre Luna nos llama hoy a presenciar su boda con el Padre del Cielo, un augurio será enviado y una de nosotras será elegida para dirigir los ejércitos a expulsar la barbarie que nos flagela. Una de nosotras y nosotras a Una, líder de la que seremos lanza y escudo, grito y gemido, lágrima y sudor... Quien con el amor implacable de una madre, con la entrega devota de las fieras a su manada, con el desapego y la gracia de las aves dirigirá nuestro paso.

Las mujeres del círculo asintieron y cantaron, mientras untaban sus rostros con las pinturas rituales y los séquitos ornaban a las reinas con sedas de Oriente y aretes dorados. Trenzando sus cabellos con piedras preciosas, trazaban en ellos la historia de sus linajes. Y así el Ubuntu completó sus representantes. Cuando todos los participantes hubieron ocupado sus respectivos lugares, se dio inicio a la festividad encendiendo las fogatas y antorchas, mientras se recitaban los cánticos de protección, las oraciones de gratitud y las invocaciones de Dioses y espíritus tutelares. Luego los juglares declamaron las hazañas de los descendientes del gran Mür y los pilares de Ébano, para finalmente dar paso a las danzas, al principio más coreográficas y estilizadas para ir dando paso a medida que se caldeaba el ambiente, a otras más rítmicas y provocativas.

Para el momento cuando los cuerpos celestes se fundieron en su oscuro beso, bestias amaestradas traídas de países septentrionales hicieron acto de aparición... las panteras cruzaron aros de fuego saltando a través con precisión y sus acróbatas acompañantes hicieron brillar en el cielo los fuegos de artificios encargados en la gran tierra de Ceilán. Un banquete abundante y exótico circuló entre los presentes, las bebidas fueron copiosas y fermentadas, frutas exquisitas y jugosas instaban a satisfacer los apetitos, los ánimos fueron estimulados y con el paso de las arenas, acompasadas con la percusión de los tambores y las melodías de cuerda, hacia la madrugada las orgias no se hicieron esperar. Sólo los guerreros más nobles y selectos en todos los sentidos habían sido invitados a la celebración, habían aceptado el honor sin dudar, sabían cual sería el fín de aquella ceremonia y aún así habían querido participar. Las doce reinas clavaron a la vez las dagas en los corazones de sus amantes, quienes expiraron al instante. Las reinas devoraron los corazones crudos y entraron en trance, como poseídas por el frenesí, a continuación abrieron sus vientres, exponiendo las entrañas al primer rayo del amanecer y dibujando en el suelo de piedra extraños símbolos con la sangre de los guerreros. Entonces los tambores cesaron su repique y el cielo respondió; un relámpago cayó en medio de la fogata mayor, en el centro del triple círculo, donde las sabias, reinas y los guerreros sacrificados conformaban desde el cielo la imagen de una bella flor mientras esperaban la señal de sus dioses.

Kyrin, la Hija del Sol, surgió de las llamas con el retumbar del trueno, indómita, salvaje, hermosa. Su luz cegando a quienes la contemplaron. En su voz estridente como un relincho se escuchó decir "kandakat" y trotando a la carrera hacia la Señora Amina se lanza de cabeza hacia su vientre y allí desaparece. Nadie se atreve a desafiar un designio divino.







Arte: Harkalya

Este relato forma parte de mi obra CUADERNOS BAJO LA ALMOHADA en Wattpad y fue inspirado por el siguiente artículo en el site The African History: 

https://theafricanhistory.com/48


Primavera eterna


Por: Koral García Delgado (@harkalya) y Oswaldo Osorio Regalado.



El teléfono repicó, el número en la pantalla era desconocido, descartó la llamada y siguió manejando. La lluvia azotaba el exterior de la camioneta mientras los enclenques brazos del limpiaparabrisas luchaban por despejar la catarata que resbalaba por el vidrio frontal.

Encendió la radio y sus dedos se deslizaron en el tunning... Todas las voces le resultaban molestas, empeoraban el pitico del oído, ése que no se quitaba con nada, ése que al rato le provocaría una migraña. "Tinnitus", había dicho la doctora, que era muy normal, dijo. Agrego yo que muy ladilla más bien. Que era "una especie de fatiga auditiva por exposición continua y prolongada a ruidos fuertes" ¿o sería el cansancio ante tanta habladera de paja que le deja a uno ese zumbido, latente aviso de estar fuera de servicio? La voz de la doctora era empalagosa y el pitico aludido la distorsionaba desagradablemente, incluso ahora dentro de su cabeza.

Su barriga dejó escuchar un gruñido, tenía hambre, no había almorzado, estuvo ocupado todo el día revisando los pedidos y atendiendo llamadas de clientes. Le iba bien, era innegable, un triunfador. Había logrado de todo en la vida, nadie dudaría de su éxito. Pero el vacío seguía allí cada noche, al borde del insomnio, escondido detrás de cada recuerdo de efímera felicidad. 

A estas alturas del clima y del día no le quedaba tolerancia para el desatino de las opiniones ajenas y no le gustó ninguna de las cacofonías vulgares que de un tiempo para acá sustituían a la verdadera música, así que pulsó el menú en el panel frontal del reproductor y eligió algo de sus listas. Un rock sinfónico, instrumental, con largas descargas de guitarra eléctrica y una armónica estridencia. No pudo evitarlo. Pensó en ella. 

Sólo ella lo había amado de esa manera. Le había dicho "soñador", las demás lo habían llamado de muchas formas: loco, aventurero, mediocre, mentiroso, estafador, infantil, ridículo... "incomprendido" las resumiría mejor. 

*Ella ¿Cómo lo supo? ¿Porque perdí el control? Y cómo no perder el control cuando se aproximaba con el cabello revuelto, violenta, queriendo asustarme como en una película de terror, acechándome como a un conejo, leona hambrienta de pasión... y yo rogando divertido -No me muerdas duro, por favor, soy de piel sensible así como también en mi corazón. Guarda el secreto, mi amor...*

El semáforo cambia. Se lo informa 春季女王 (Chūnjí Nûwáng), su amable asistente virtual. Su rostro asiático es una sobria compañía, nunca lo juzga, no chismosea, sólo habla para informarle puntualmente y asiente con tranquilidad cuando le ordena alguna tarea. No se queja cuando apaga el modo holográfico y la obliga a desaparecer de su identidad gráfica para sumergirse en el caos de datos y circuitos. Pero a veces, como hoy, le parece que observara los ríos de lluvia con algo como la melancolía. El vendedor le había recomendado tanto el programa, lo mejor del fabricante en materia de inteligencia artificial, su nombre significaba "Reina de la Primavera". No se pudo resistir a semejante configuración. 

¿Dónde estará ahora? ¿Qué estará haciendo? ¿Reposando en otros brazos sin aliento? Eso se inventa y el cliché lo lastima, pero poco le importa el sufrimiento ante esa ventana de amor puro y sincero que no se desvanece con el tiempo. La piensa descalza, al ritmo de esa canción y vuelve a perder el control, su frecuencia cardíaca aumenta, observa el retrovisor, el reflejo de su piel cromada juega con la luz en un tono de lava incandescente, el fuego que fluye en su sangre intensamente. 

El timbre del teléfono repica otra vez. ¿Será ella? No, no es. Si no es para ti no estoy para nadie. Sigo soñando, no puedo evitarlo, el mundo indolente en movimiento es un tormento. Presiono el acelerador. La primavera tropical es un pichaque. Me estrello. El caleidoscopio de flores rojas girando, cayendo, amapolas descomponiéndose en fugaces imágenes. Desenfreno. Te pienso despierto, si no te tengo no valió la pena este momento. Mi mirada perdida en la expresión serena de mi acompañante. No. En realidad, estoy solo. Qué desperdicio de creatividad. Estoy perdido, totalmente, quedé atrapado en una primavera eterna. 


Arte: Harkalya

P.D. Este relato forma parte de mi historia CRÓNICAS DE ONYRIA/ CUADERNOS BAJO LA ALMOHADA en Wattpad 

Sueños húmedos

 

Arte Harkalya


Sueños húmedos

Por: Koral García Delgado (Harkalya) y Luis Gonzalo Guerrero Arenas (Pensamiento Guerrero)


La escalera terminaba en un largo pasillo, sin ventanas, al final una puerta entreabierta, una lámpara de neón colgaba de los cables emitiendo una luz blanquecina, intermitente, el extremo más opaco hacía un leve zumbido y uno que otro chispazo… Kamila avanzó lentamente, cuando alcanzó la lámpara se hizo hacia un lado para esquivarla, no quería pasar por debajo. Uno de sus brazos rozó la pared y sintió un escalofrío de grima. La pared estaba sucia, con manchas de grasa y salpicaduras de barro. Siguió caminando. Más adelante faltaban algunas losas y había un charco, el líquido en él era turbio, contuvo la respiración, intentó continuar pero algo se había adherido a su tobillo, un tentáculo se enrollaba subiendo desde su talón izquierdo, empezaba a tantear su pantorrilla, ella lo sacudió con fuerza pero solo consiguió que la apretara aún más, despertó, con todo el cabello agitado sobre su rostro.

Estaba a salvo, seca, en su cama, sin embargo la sensación de asco permaneció, miró el reloj, aún no sonaba la alarma, era temprano aún no amanecía, las cortinas traslúcidas filtraban la luz de la Luna. Definitivamente el bebé dormiría un poco más. Se levantó y fue al baño, el tiempo es un lujo cuando tienes hijos, se miró al espejo, todavía era hermosa, aunque pequeñas líneas de expresión empezaran a asomarse en el borde de sus ojos, pero no se reconocía en la mirada que el espejo le mostraba, como si otra persona la observara a través de su propio reflejo, como si otro ser cohabitara su piel y le reclamara el espacio desde adentro, obligándola a abandonarse a sí misma a la deriva…

Una vez había logrado llegar hasta la puerta, pero nunca logró abrirla, había escuchado su voz al otro lado; estuvo totalmente segura de que lo encontraría allí, pero por alguna razón siempre despertaba antes.

Esta vez no fue así, intensamente no fue así, los sueños para ella siempre fueron un tema confuso, sin darse cuenta había perdido la línea entre la realidad y la fantasía, eso era un terreno peligroso, tan peligroso que sus manos no se atrevían a tocar el picaporte, quizás era de ese tipo de miedo que despierta un seguro encuentro, todos sabemos lo que pasa cuando uno posterga lo inevitable, por más que les des vuelta pasa, y pasa peor aún. Cada hueso de su bien torneado cuerpo lo tenía presente, su pudor la censuraba pero el fuego en la parte baja de su vientre la hacía avanzar, era inevitable, Kamila no se resistiría más, tenía claro que al abrir la puerta, abriría no sólo eso, abriría su alma, su cuerpo, sus deseos y se entregaría sin remedio pese a sus hijos pese a todo. El calor que sentía se lo decía a gritos, se acabaron los tiempos de las soluciones fáciles, era el momento de enfrentar sus deseos, sus anhelos, era tiempo de sentirse mujer una vez más, de enfrentar por fin lo que había detrás del umbral de esa puerta, ya no se contuvo más y la abrió definitivamente la abrió, y como una tromba marina entro a su vida la más exquisita fragancia, una fragancia conocida por ella esa que sella la vida, esa que solo nace de la pasión, del deseo, es esa fragancia que une los cuerpos al amor.

Allí estaba él, Joshua, parado inmóvil vestido con la más hermosa túnica de lino blanco, su majestuosidad era impactante, era evidente que no era de este mundo por lo menos no del mundo conocido por ella, Joshua también es llamado el jardinero de Dios, se menciona que es uno de los pocos ángeles que son privilegiados al hablar con Él. Sin pedir permiso entró, sin mediar palabra la tomó por la cintura y la besó, no sólo en la boca y en todo su cuerpo, la besó en el alma, justo allí donde sólo besan los ángeles celestiales, dónde ella deseaba que la besaran desde hace mucho tiempo, se elevaron sobre la habitación en un espiral ascendente dónde ella desde arriba podía ver lo que era su vida y lo que había dejado de sentir por sus responsabilidades, su arte, su piel y comprendió que no tenía por qué temer más, que no se cerraría de nuevo, que su vida, su alma y su cuerpo quedarían abiertos a lo nuevo, a la aventura, a la pasión y que todo en ella sería de hoy en adelante consecuencias de eso, de su absoluta libertad.


P.D.1: Este relato también lo puedes encontrar en nuestros perfiles de Wattpad y en las páginas de Luis.

P.D.2: Si te interesa escribir un cuento en colaboración conmigo y publicarlo conjuntamente en tus sitios, aquí y en mis otras redes no dudes en contactarme al correo electrónico harkalya@gmail.com


Arte @Harkalya / Septingerie 2019


Disfrutemos un café!




Mis amores... en esto de actualizar y revisando el blog me di cuenta de algo: soy terrible cumpliendo promesas... 🤦‍♀️ Cada vez que prometo ponerme al día me pierdo irremediablemente... Sorry, not sorry... Así que aquí me tienen, inconstante pero perseverante, jejeje... Pues sí, sucede que en mi situación geográfica regional y nacional, las comunicaciones se han vuelto poco menos que misión imposible, entre cortes de electricidad y ausencia de señal hay que hacer malabares con la vida para poder publicar aunque sea una fotico en las rrsss... Pero no es de eso que quería hablar hoy...  Venezuela y el mundo se han sumergido en el caos, la caja de Pandora destapada y todas las calamidades desbordando las noticias... parece que la Esperanza se hubiese perdido... Sin embargo... aunque no obtenga difusión también están sucediendo cosas buenas, gente que no se rinde empeñada en hacer realidad sus sueños de un mejor mundo posible... como yo!

Hoy les voy a contar de Ko-fi.com. Un sitio de "crowdfunding" (financiamiento colectivo) para creadores donde puedes apoyar invitando uno o más cafecitos y disfrutar de esas otras realidades creativas. Cada creador ofrece una mirada alternativa y muestra su aporte, su granito de arena, desde la máxima gratitud existen recompensas por el apoyo y así se pone en práctica la fórmula ganar-ganar! 

En mi Kofi conocerás más de mi finca Villa Harkalya, el proceso de nuestro café orgánico, de algunos de mis proyectos artísticos y más recientemente agregué a la galería un álbum de nuestro pequeño Gaspar KofiKat, un gato encantador surgido de las flores del café! 

Con los aportes de Kofi podemos hacer mejoras en la infraestructura de la granja para hacer más eficiente su manejo, apoyamos a los productores locales (apicultores entre ellos), ayudamos a personas necesitadas de la comunidad y protegemos la reserva de Biodiversidad de nuestra propiedad, así como los bosques y aguas del municipio Andrés Bello del Estado Mérida. También me permite ejercer como docente en un liceo público y hacer difusión de los delicados temas ambientales... Increíble ah? Y después hay quién no cree en brebajes mágicos???

Por allá dejé también un pajarito para colorear de regalo y hasta es posible que si algún día se normalizan los envíos internacionales, mis otros pajaritos originales vuelen a los hogares amables de la gente que me ha apoyado...




Y entrevistada otra vez!!!




Gente!!!

Tanto tiempo!!

Estoy vivaaaa!

De verdad ha pasado tanto tiempo que ni sé cómo retomar este espacio... y es que en estos seis años que abandoné el blog me ha pasado de todo... y en el mundo también... soy sólo yo o uds también se están sintiendo que viven en medio de un apocalipsis distópico post punk? 🤪😰🤪😰🤪

Bien, como hay mucho que poner al día voy a empezar compartiendo una entrevista que surgió a partir de unas conversas con mi amiga y periodista Gabriela López para su programa de radio La Buena Ola y el portal Pasión País. Y si no me conocían, es una oportunidad excelente para tener una visión panorámica de mi huella en esta nave llamada Tierra... Espero la disfruten... aunque para ser honestos creo que Gaby exagera un poco y me coloca en un pedestal muy alto... ☺ Qué honor y qué compromíso! Ojalá no decepcione a nadie, porque en realidad lo único que he pretendido siempre es ser simplemente "yo".

Veamos si aún tengo lectores por aquí... La verdad, en parte no había retomado este espacio por albergar ciertas dudas sobre su validez como herramienta de comunicación ante tantas aplicaciones y redes sociales... de pronto lo creí obsoleto y perdí la motivación de escribir aquí... Eso sí... Aún estoy evaluando la efectividad de mantener esta ventana abierta... 

¿Qué quiero decir con esto? Significa que la continuidad de este espacio dependerá de sus interacciones... pues para hablar sola... mejor lo sigo haciendo con las gallinas de mi casa! 😂

Espero sus comentarios! Gracias por ser y estar. Cuídense mucho! Abrazos virtuales! Nos leemos...

Harkalya en Pasión País

Si te ha gustado lo que hago, puedes apoyarme invitando un café en:

www.ko-fi.com/harkalya 

Sígueme en las Redes Sociales:

FB: www.facebook.com/HarkalyArt

IG: www.instagram.com/harkalya 

Twitter: www.twitter.com/HarkalyaReveur


Entrevistada!

Hola amig@s, estoy muy emocionada por mi entrevista como Visionaria Encantada* en el blog de la talentosa colega Tori Beveridge, "Cruzines", para los que no la han visto, aquí les dejo un fragmento:






Who is, "Harkalya Reveur"?  Tell us a little about yourself.

My name is Koral Garcia Delgado. Turning 38 and feeling like 83…

I am a dreamer, natural born fantasy artist, angry-loving mother of two (little demons), permaculturist, cardboard recycler and compulsive reader.

Around six years ago I moved to a little andinean village called “La Azulita” (Little Blue) surrounded by tropical forests, we live in our organic farm, I love animals and care for many of them, like Noah`s ark: We have two goats, one male lamb, two cats, two dogs, two tortoises, a hen turkey, one roost, five hens, eight chickens, a pair of guinea’s hens, two rabbits -the white girl called “Nieve” is my fav pet- and many wild fauna like birds, squirrels and others. We cultivate the most of our food and help in empowering and environmental projects with local school children and women.

I am from Caracas, a danger and cosmopolitan city, chaotic like all my country Venezuela, the epicenter of madness, so as you can imagine living in forest mountains and farming is very different from my old academic and bohemian life and we have often funny situations because that… I think my life is a surreal experience, dreamy and nightmarish, my goal is enjoy it more than suffer it!

Traducción al español (para los que son flojitos con el inglés):

¿Quién  es “Harkalya Reveur”? Cuéntanos un poco acerca de ti.

Mi nombre es Koral García Delgado, estoy llegando a los 38 años pero me siento como de 83…

Soy una soñadora, ilustradora fantástica de nacimiento, furiosa-amante de mis dos hijos (pequeños demonios), permacultora, recicladora de cartón y lectora compulsiva… Casi en ese orden!

Hace poco más de seis años me establecí en los alrededores del pueblo de La Azulita, el balcón de los Andes, un lugar rodeado de bosques tropicales, nosotros vivimos en nuestra pequeña granja orgánica. Amo los animales y cuido de muchos, como un Arca de Noé: tenemos una pareja de cabras, un ovejo soltero, dos gatos, dos perros, dos morrocoyas, una pava, un gallo con cinco esposas y ocho hijos, un par de gallinetas de Guinea, dos conejos – la nena blanca se llama “Nieve” y es mi mascota preferida-, así como mucha fauna silvestre, sobre todo pájaros, ardillas entre otros. Aquí cultivamos la mayor parte de nuestros alimentos y colaboramos en programas de educación ambiental y empoderamiento en la escuela local con los niños y mujeres de la comunidad.




Yo vengo de Caracas, una ciudad cosmopolita y peligrosa, caótica como todo mi país, Venezuela, el epicentro de la locura, así que uds. podrán imaginarse que vivir en montañas boscosas y “campesinear” es algo muy diferente de mi antigua vida académica y bohemia, lo que a menudo es causa de situaciones divertidas (bueno, divertidas después que pasan :P). Yo creo que mi vida es una experiencia surreal, de ensueño y pesadilla –casi a partes iguales- y mi meta es disfrutarla más que sufrirla!


Mis pequeños monstruos! El chiquitín cumplió 4 años hace dos semanas! =) 

*"Visionaria Encantada" por formar parte de la familia de Enchanted Visions

Aquí les dejo una lista de sitios para quienes quieran ver más de mi obra o adquirirla:

Sobre Sketch Fest y la ética

Ha pasado mucho tiempo desde que actualicé por aquí... Prometo que pronto me pongo al día con todo lo que he estado haciendo este último año... Por el momento dejo esta breve reflexión... desde el arte de vivir... 

Como ya comenté en algún post anterior, desde febrero de 2013 he participado en un evento mensual llamado “Sketch Fest”, de la página Ellen Million Graphics, es un divertido intercambio de inspiración con artistas alrededor del mundo durante 48 horas, como una gran fiesta donde nuestras almas bailan sobre papeles, lienzos o soportes virtuales al son de lápices, acuarelas, tintas, lapiceros o cualquier medio que los participantes consideren adecuado en el momento de expresar su creatividad… la única condición para cada pieza es utilizar un máximo de una hora en realizarla y que haya sido hecha durante el festival, para una de las “claves” que los otros participantes han colocado. 

Ahora bien, este al parecer simple y pequeño compromiso me ha permitido desarrollar una interesante reflexión sobre lo que hace estar muy mal a mi país y quizás también al mundo… (-¿por qué? Dirán muchos - ¿te la fumaste verde?, si eh caraj’…) y es la simple falta de ética, de una ética más allá del temor a Dios, a las leyes, los pacos o lo que sea… y es que cuando mis conocidos, compatriotas, rojos o azules y blancos y amarillos y verdes y morados se enteran de mi participación en Sketch Fest y las condiciones y tal, la pregunta sine qua non de la mayoría –por no decir todos- es ¿Y cómo sabe esa gente si tú en verdad hiciste el dibujo durante el festival y en menos de una hora? ¿o si de verdad usaste una clave y no metiste algo listo que “encajara” con el tema? ¿Tienes que tomarle foto con un celular que muestre la fecha y reloj? Y así por el estilo, cuando les explico que nadie comprueba nada, que de eso se trata el acuerdo del artista participante, etc, las respuestas suelen ser risitas cínicas o caras anonadadas y rápidos cambios de tema… 

No lo entiendo de verdad, pero es que en mi caso la integridad no es una elección sino una determinante, me explico, ¿para qué mentirle al Sketch Fest? si quiero dibujar cualquier tema que esté en mi mente, lo puedo dibujar en cualquier momento del mes, y si deseo hacerlo durante el festival, pues coloco mi tema entre las otras claves y lo escojo, aunque particularmente encuentro mucho más interesante tomar las claves de los otros artistas y coleccionistas como punto de partida y desde ahí desarrollar mis ideas pendientes o los temas de los otros colectivos en los que participo… con respecto al tiempo, igualmente durante el resto del mes puedo tardarme lo que se me antoje mi real gana en hacer un dibujo, nadie me está presionando más que yo misma y el SF, como su nombre indica, es para improvisar “bocetos”, que asimismo puedo terminar durante el mes con toda la calma y la paciencia que la pieza y su medio requieran –o su comprador-, entonces, ¿qué puedo ganar mostrando algo que no haya hecho dentro del marco del SF del mes? ¿Qué puedo ganar diciendo que un dibujo me tomó x tiempo sino el que realmente me tomó? ¿Cuál puede ser la ganancia además de acelerar mi capacidad de “captar” la esencia de eso que quiero plasmar, de llegar al máximo de lo que puedo alcanzar en una hora, o por el contrario, de utilizar la mínima fracción de tiempo para la máxima expresión plástica y así multiplicar el total de piezas para terminar? Si consideramos que una de las partes más arduas del quehacer artísticos es la inspiración y consideramos el SF como un manantial o hervidero mensual de musa, los bocetos son como pequeñas botellitas de donde nutrir la sed durante el resto del mes… 

Por eso no entiendo las preguntas de mis paisanos, sobre ese pequeño contrato basado en el honor que requiere el SF, yo siempre lo comento, cuando me preguntan sobre mis obras realizadas en el festival, esperando que alguien suelte comentarios más inteligentes, o quizás estadísticos, como ¿Y de cuántos –o cuáles- países son los participantes? ¿Cuántas obras hacen los otros artistas cada mes? ¿Cuáles son los temas? O algo así, más del contenido que de la “cláusula”… No sé, quizás es que estamos demasiado asfixiados por la mediocridad o es que allá en mi dimensión de origen las cosas funcionan de manera muy diferente, pero realmente no entiendo esa nece(-si-)dad humana de aparentar lo que no es, de defraudar… Muchas veces pienso en el arte como en la vida y si evalúo mi evolución durante los últimos dos-tres años como artista creo que he dado un salto cuántico sobre las obras de toda la década anterior. Creo que ese dar y recibir que practicamos en el arte serían una agradable parábola de la vida en sociedad, todos dando y recibiendo, entregando honestamente, sintiendo la satisfacción por la labor cumplida más allá de cualquier otro beneficio, ah qué utópico, cuando en realidad siento perdida mi fe en la raza humana… no sé, no sé… 

Quizás es sólo que debido a mi falta de conectividad me he perdido un par -o trío- de meses de festival y estoy un poco desconsolada, pues con el SF he sido capaz de alcanzar una soltura impresionante, aumentando la cantidad y calidad de mis dibujos; gracias a la variedad de artistas y temas siento que mi imaginario se ha enriquecido, expandiendo las fronteras de mis fantasías y permitiéndome articular mi universo onírico al encontrar estímulo y receptividad. Dado que el tiempo es mi recurso más valioso y limitado debido al gran número de actividades en que estoy involucrada, optimizar mi tiempo de arte es algo que nunca podré agradecer suficientemente a esta gran musa y mecenas, Ellen Million, que desde la fría Alaska hace posible estos encuentros. 

Cualquier persona, sin importar su nivel de habilidad, con deseos de “descargar” creativamente en un jam con personas de cualquier parte del mundo puede participar en el Sketch Fest, el registro en el sitio no es obligatorio, pero ya saben, sí lo es la promesa de un corazón puro… ajajajaja qué cursi suena, ¿verdad? Qué época terrible!!! ;)

"Hum y Hada" para la clave "hummingbird and fairy" por Mayumi Ogihara en SF #52

"Unicornio Escondido" (prompt: unicorn hiding) pertenece a mi serie del Reino de Onyria,
Sección: Hitoria de Amor del Unicornio, también del SF#52

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...